Tratamientos Médicos para Alergias.

¿Qué debes hacer si sufres alguna alergia?

Vivir con una o varias alergias no tiene por qué disminuir tu calidad de vida; sin embargo, sí es importante modificar algunas actividades para evitar que tu cuerpo sea afectado. Existen múltiples opciones en numerosas presentaciones para tratar casi cualquier tipo de alergia, pero su administración depende del alérgeno que provoca la reacción así como de las características individuales de la persona.

La forma más obvia para evitar las reacciones alérgicas es, claro, evitar los alérgenos que las provocan, pero no es tan fácil como parece. Si se trata de una alergia a algún alimento, como los cacahuates, es posible evitar comerlos en sus presentaciones reconocidas, pero también existe la posibilidad de que estén “escondidos” en otros alimentos, como salsas o pasteles. Tampoco es sencillo impedir que una abeja nos pique o que no exista ni una mota de polvo en casa.

El principal tratamiento médico para las alergias consiste en la administración de ciertos medicamentos que aunque no las curan, sí ayudan a controlar los síntomas.

Medicación

-Antihistamínicos. Son compuestos químicos que bloquean la histamina, una sustancia química que actúa como neurotransmisor y que al ser liberada por el sistema inmunitario causa los molestos síntomas de la alergia: estornudos, irritación de ojos, comezón, secreción nasal, urticaria, hinchazón, etcétera.

Son los medicamentos más recetados en casos de alergias, especialmente para la rinitis alérgica o fiebre del heno y las alergias a los alimentos. La mayoría de los antihistamínicos orales se presentan en forma de pastillas y jarabes; otras presentaciones incluyen aerosoles nasales y gotas para los ojos. En muchas ocasiones, estos últimos están combinados con otros medicamentos.

Por lo general, los antihistamínicos son muy efectivos, pero tienen algunos efectos secundarios. Por ejemplo, el paciente puede padecer somnolencia, fatiga y dolor de cabeza, por lo que no es recomendable usarlos cuando se tenga que conducir, realizar algún deporte o efectuar alguna otra actividad en la que se necesite tener todos los sentidos alerta.

-Descongestionantes. Para la congestión nasal y de los senos paranasales los antihistamínicos no bastan o son poco efectivos por sí solos. Los médicos entonces prescriben algún descongestionante en forma de aerosol, gotas y hasta píldoras o jarabe.

Lo que estos medicamentos hacen es encoger los tejidos y vasos sanguíneos hinchados para despejar las vías respiratorias. Alivian rápidamente, si bien no hacen nada para aliviar los demás síntomas. A veces ocasionan dolor de cabeza, insomnio, irritabilidad y aumento de la presión arterial; asimismo, no se recomiendan en mujeres embarazadas e individuos con glaucoma, hipertiroidismo, presión arterial alta y enfermedades cardiovasculares.

-Corticosteroides. Estos medicamentos imitan los efectos de las hormonas y suprimen la inflamación, por lo que son muy útiles en casos de asma. Las cremas alivian la comezón y las erupciones, el enrojecimiento y la descamación; las gotas para los ojos tratan el picor y la hinchazón; los aerosoles nasales previenen y alivian la congestión, la secreción y los estornudos; mientras que los inhaladores permiten aplacar el asma y las alergias causadas por sustancias en el aire. Existen en forma de píldoras y jarabes, pero no son tan recetados como las cremas y los aerosoles.

No deben utilizarse por un período prolongado de tiempo. Entre sus efectos secundarios están: irritación y hemorragia nasal, irritación de garganta, infecciones orales por hongos, infecciones en los ojos, pérdida paulatina de visión, debilidad muscular, úlceras estomacales y alteración de los niveles hormonales.

-Estabilizadores de mastocitos. Los mastocitos son células de la sangre que liberan la histamina. Ya sea como gotas para los ojos o como aerosoles nasales, los estabilizadores de mastocitos bloquean la liberación de los anticuerpos que producen los síntomas de las alergias.

-Epinefrina/adrenalina. La adrenalina o epinefrina es una hormona que se aplica en casos de anafilaxia o anafilaxis. Ante una emergencia, el doctor aplica una inyección de emergencia para que la adrenalina relaje los músculos de las vías respiratorias y endurezca los vasos sanguíneos, de manera que el afectado pueda restablecer su ritmo cardíaco, pulso y respiración.

Si una persona es altamente susceptible de padecer episodios de anafilaxis, el médico receta epinefrina para que el individuo se aplique las inyecciones por sí mismo. El kit de autoinyección consta básicamente de una jeringa fácil de transportar y utilizar, pero es importante seguir las indicaciones del médico. Dos inyecciones funcionan para aliviar los síntomas.

Inmunoterapia

Este tratamiento se aplica en casos graves de rinitis alérgica, y consiste en la aplicación continua de vacunas durante unos 3 años, o la aplicación de tabletas sublinguales. La solución inyectada o consumida vía oral contiene el alérgeno, y con el paso del tiempo la persona se desensibiliza a él, como si se tratara de una vacuna contra la influenza o la rubéola, porque las dosis aumentan paulatinamente y el sistema inmunitario se torna menos sensible al alérgeno. Las pastillas o gotas pueden tomarse en casa, pero las inyecciones únicamente se aplican en un consultorio médico ya que existe riesgo de presentar anafilaxis.