Remedios Caseros para las Alergias.

El tratamiento médico prescrito por un profesional de la salud debe ser llevado a cabo estrictamente bajo sus indicaciones. Hasta el momento, no existe una inyección que tras ser aplicada elimine para siempre las alergias, o medicamentos que gradualmente las hagan desaparecer del organismo. La ciencia ha sido clara: las alergias no se curan, pero sí pueden controlarse y los brotes tornarse más tenues con el paso del tiempo. Por supuesto, esto sucede si se siguen ciertas medidas.

Quizá en un futuro estos padecimientos puedan erradicarse, pero mientras eso pasa, cualquier persona puede hacer algunas acciones para controlar su alergia. No hay que olvidar que el tratamiento médico es la base del control, por lo que antes de comenzar a implementar cualquier tratamiento alternativo o remedio casero, es elemental consultar al médico para que este descarte la posibilidad de alguna reacción dañina en el cuerpo.

Las alergias no se curan, pero sí pueden controlarse y los brotes tornarse más tenues con el paso del tiempo.

Si tienes una alergia, puedes intentar…

-Cambiar tu estilo de vida. ¡Es básico!

Una vez que sabes que tienes alguna alergia, tu vida no debe ser igual a la que habías experimentado antes de saberlo. De ahora en adelante tienes que modificar algunos hábitos, eliminar algunos y añadir otros. Si bien no se conoce con exactitud por qué las alergias se producen solo en algunas personas y solo algunas sustancias las desencadenan, la salud general y sobre todo el sistema inmunitario juegan un papel muy importante. Por lo tanto, una alimentación balanceada y suficiente es esencial para mantener un cuerpo saludable, así como el ejercicio y la eliminación de la dieta de los alérgenos, por muy deliciosos que te parezcan.

-Colocar compresas frías en las áreas de la piel donde aparecieron erupciones. Esto ayuda a calmar las zonas y brindar una sensación de frescura bastante agradable.

-Colocar un deshumidificador en el dormitorio. Los alérgicos se benefician mucho con estas herramientas, ya que la humedad ofrece un hábitat perfecto para la proliferación de moho, ácaros del polvo e insectos que desencadenan algunas alergias.

-Reemplazar las alfombras y todo aquello con capacidad de acumular polvo.

-Hacerte una irrigación nasal. Bien realizado, el lavado de las fosas nasales con agua salada alivia hasta cierto punto los síntomas de algunas alergias, pues elimina partículas que causan irritación en la membrana mucosa.

-Lavarte las manos muy bien antes y después de comer. No solo para eliminar bacterias, sino también para evitar la transferencia de alérgenos alimentarios.

-Darte baños de agua tibia, pero no caliente, para calmar el picor y el ardor de la piel.

-Untar crema o loción hidratante en la piel. Se recomienda el uso de algún producto que contenga aloe vera. La hidratación, además de aliviar las molestias de la piel, ayuda a evitar que esta se agriete y que su aspecto empeore.

-Limpiar muy bien los utensilios de cocina y cubiertos para impedir el contacto cruzado. Por ejemplo, si alguien de la familia preparó un sándwich de mantequilla de cacahuate y dejó el cuchillo con restos, no basta con limpiarlo con una servilleta de papel, ya que algunas proteínas del cacahuate pueden permanecer en la superficie de metal sin verse a simple vista.

-Consumir alimentos ricos en quercetina o en su defecto, un suplemento. Se trata de un flavonoide presente en el vino y en gran cantidad de frutas y verduras, que gracias a su propiedad como estabilizador de los mastocitos, ayuda a bloquear la liberación de la histamina, por lo que puede funcionar como un antihistamínico natural.

Mantener las uñas cortas para evitar lastimar la piel al rascarte. Como durante la noche puedes hacerlo sin darte cuenta, prueba dormir con guantes o calcetines.

-Consumir miel de abeja para aliviar la picazón en la garganta. Eso sí, asegúrate de que esté libre de alérgenos como polen.

-Instalar filtros de alta eficiencia, o al menos, en el dormitorio. Los filtros HEPA son muy útiles para los alérgicos, ya que purifican el aire y ayudan a eliminar algunos alérgenos del ambiente.

-Evitar el estrés. Algunos brotes de alergia o de dermatitis atópica aparecen en momentos de mucha fatiga, ansiedad o estrés, por lo que es importante evitarlo.

-Revisar bien las etiquetas de los alimentos para evitar llevarte a la boca algún alérgeno. En restaurantes y reuniones sociales, no tengas miedo de rechazar cortésmente alimentos potencialmente peligrosos.

-Tomar antihistamínicos y descongestionantes de venta libre. Por lo general, estos medicamentos son muy socorridos para aliviar los síntomas de muchas alergias.

Evita:

  • Tomar suplementos de plantas relacionadas con la ambrosía, como la equinácea, a menos que el médico dé el visto bueno.
  • Aplicar sobre la piel con erupciones lociones con alcohol o con perfumes, ya que pueden irritar aún más las zonas afectadas.
  • Automedicarse sin previo conocimiento. Infórmate muy bien sobre los medicamentos que te recetan y sus efectos secundarios. Los medicamentos que se venden sin receta médica no tienen garantía de seguridad, por lo que debes consultar al médico si puedes consumirlos.

Debido a que una vez que aparece una alergia ya no es posible detenerla, las personas deben centrar sus esfuerzos en su prevención.