Pruebas de Alergia.

¿Cómo se diagnostica una alergia?

A menudo, los síntomas de las alergias son confundidos con los de la gripe o el resfriado común, a menos que el individuo esté consciente de que padece una alergia específica. Las reacciones alérgicas pueden aparecer a cualquier edad y en cualquier condición, no importa si una persona nunca ha padecido alguna.

Si sospechas que es tu caso, pon mucha atención a lo que comes y a las actividades que realizas; este reconocimiento te da las primeras pistas, pero si tus síntomas no se alivian o si se presentan de forma continua, debes ir con tu médico de cabecera para que él haga las pruebas necesarias que ayudan a diagnosticar el padecimiento.

Las reacciones alérgicas pueden aparecer en cualquier condición; no importa si nunca se ha padecido alguna.

Ve preparado, porque es muy probable que el médico revise tu historial médico y te haga las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Cuándo aparecieron los síntomas por primera vez?
  • ¿Con qué frecuencia presentas los síntomas?
  • ¿Los síntomas aparecen cuando te encuentras dentro o fuera de casa?
  • ¿Tienes mascotas? ¿Tus síntomas empeoran al estar cerca de ellas?
  • ¿Tus síntomas te impiden dormir por la noche o realizar tus actividades cotidianas?
  • ¿Tomas algún medicamento o suplemento alimenticio? ¿Cuál o cuáles?
  • ¿Fumas? ¿Fuma alguien cercano a ti?
  • ¿Tienes algún familiar que padezca alguna alergia?
  • ¿Sufres de asma o presión arterial alta?
  • ¿Sospechas de algún elemento que pudiera causar los síntomas?

Si no estás seguro de todo lo anterior, quizá te mande a realizar un diario detallado de todos los síntomas y la forma en que aparecen en tu cuerpo. Si tú o él sospechan de algún alimento, puedes hacer una prueba muy sencilla: elimina de tu dieta ese alimento por 2-4 semanas mientras el médico monitorea los síntomas, y después añádelo de nuevo gradualmente. Observa bien la reacción de tu organismo; si los síntomas desaparecen al eliminar ciertos alimentos pero reaparecen al reintroducirlos, puedes ser alérgico.

Es posible que el médico de cabecera te envíe con un alergólogo para mayor seguridad, o te recete algún medicamento. El alergólogo está especializado en la detección y tratamiento de las alergias, y por lo general las diagnostica mediante pruebas cutáneas y/o de sangre.

Pruebas médicas

Tipos de pruebas: cutánea, sanguínea y de provocación alimentaria.

-Prueba cutánea. Se realiza sobre una porción de la piel del individuo, regularmente en el brazo, y existen varios tipos. En la prueba de punción, efectuada para diagnosticar alergias comunes como al polen, a la caspa de animales, a ciertos alimentos o al polvo, el experto rasca o pincha la piel con una aguja y después aplica sobre la región unas gotas de líquido que contienen las proteínas de los posibles alérgenos. Si tu piel se irrita y desarrolla una protuberancia, eres alérgico a la sustancia que se te aplicó en la zona.

Por otra parte, la prueba del parche se hace principalmente ante la sospecha de una dermatitis alérgica por contacto con una sustancia; en este caso, el alérgeno cubierto con cinta adhesiva se aplica sobre la piel y la reacción se revisa unos días después. Si tu sistema inmunitario reaccionó exageradamente a la sustancia, es porque produjo anticuerpos para luchar contra ella (la “invasora”) y desencadenó una reacción.

Otra prueba cutánea es la intradérmica, que consiste en inyectar con una aguja muy fina sustancias justo debajo de la piel, con el mismo objetivo de las anteriores. Aunque es ligeramente dolorosa, es tan segura como cualquiera.

-Prueba de sangre. Puede ser llevada a cabo junto con las pruebas cutáneas, o en lugar de estas. Se le conoce como prueba Radioalergosorbente (RAST), pero puede efectuarse una conocida como ELISA. RAST mide la respuesta de tu sistema inmunitario a alérgenos específicos mediante la medición de la cantidad de anticuerpos que desencadenan las reacciones alérgicas; estos anticuerpos son las inmunoglobulinas E (IgE). Asimismo, la prueba ELISA mide la cantidad de anticuerpos a alérgenos específicos, puesto que las alergias causan un aumento de inmunoglobulina E.

Una vez que se ha obtenido una muestra de tu sangre, esta se envía al laboratorio para analizarla y probar la evidencia de sensibilidad a los potenciales alérgenos.

-Prueba de provocación alimentaria (OFC, por sus siglas en inglés). Se lleva a cabo bajo condiciones controladas en un centro médico. El alergólogo te ofrece alimentos que pueden producirte alergias; primero en pequeñas dosis y cada vez mayores si no se detectan síntomas durante un período de tiempo determinado. Si experimentas una reacción alérgica, la prueba se detiene.

En caso de detectarse una alergia, el médico puede determinar el tratamiento más adecuado.