Etiquetas de los Alimentos y Alergias.

¡Cuidado con lo que comes!

¿Revisas las etiquetas de los alimentos que compras? En realidad, pocas personas tienen la costumbre de hacerlo, y cuando las revisan por lo regular se enfocan en el contenido energético o en la fecha de caducidad del producto. No ha sido raro que muchas personas hayan presentado reacciones alérgicas tras ingerir comida envasada, y en ocasiones, sin que se sepa el origen.

Las alergias alimentarias constan de reacciones ocasionadas por sustancias en los alimentos que normalmente son consumidos por otras personas sin que produzcan daños al cuerpo. Sin embargo, el sistema inmunitario del alérgico reacciona de forma exagerada a dichas sustancias, lo que se manifiesta con síntomas como comezón en la piel, náuseas, vómitos, etcétera.

Los alérgenos alimentarios más comunes son los mariscos, los cacahuates, los productos lácteos y las nueces. Evitar comerlos es esencial para disminuir la posibilidad de presentar reacciones alérgicas, pero no es tan sencillo puesto que algunas veces no son visibles en la comida envasada, los productos no mencionan todos los ingredientes o simplemente se pasa por alto “echar un ojo” al empaque.

Revisar las etiquetas debe ser un hábito en todas las personas, pero especialmente en ese sector de la población que se conoce alérgico a ciertos alimentos; de esta manera, se evita cualquier sustancia que podría desencadenar una reacción alérgica que pueda derivar en anafilaxis. De hecho, esta mortal reacción está muy relacionada con las alergias alimentarias.

Normativas de etiquetado

En cada país o región, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales suelen emitir normas de etiquetado para asegurar que las empresas no omitan información importante al consumidor. Por ejemplo, en Estados Unidos la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) es la organización que se encarga de regular el etiquetado, con base en la Ley sobre el Etiquetado de Alérgenos Alimentarios y Protección al Consumidor (FALCPA). La FALCPA ha enlistado 8 ingredientes comunes que desencadenan alergias alimentarias:

  • Leche.
  • Huevos.
  • Cacahuates.
  • Frutos secos como almendras, nueces, avellanas, pistachos y anacardos.
  • Pescados.
  • Mariscos crustáceos, como el cangrejo, la langosta y el camarón.
  • Soja o soya.
  • Trigo.

Estos alimentos son la causa de un 90 por ciento de las reacciones alérgicas alimentarias. “Un alérgeno de alimento principal” es todo ingrediente que forma parte de ellos o contiene proteínas derivadas, por lo que es importante identificarlos en la etiqueta.

En México, la Norma Oficial Mexicana (NOM) emite las especificaciones generales de etiquetado, en las que enlista a los crustáceos y sus productos, el huevo y sus productos, el pescado y los productos pesqueros, los cereales con gluten, el cacahuate y sus productos, la soya y sus productos (excepto su aceite), la leche y sus productos, las nueces de árboles y sus derivados y el sulfito en concentraciones de 10 mg/kg o más. Si estos alimentos están presentes en el producto, el fabricante tiene la obligación de declararlos en la etiqueta, aun si la cantidad es muy pequeña.

En general, en cada país la norma básica es informar al consumidor la presencia de alérgenos sin importar si son nacionales o importados, si bien la forma en que se presenta puede ser diferente de país a país. Ahora bien, los productos no etiquetados en algunos países suelen ser los huevos frescos, la carne fresca, algunos aceites refinados y otros alimentos frescos.

Cómo leer las etiquetas

Si ya tienes la etiqueta a la mano, tienes que identificar sus partes. Una buena etiqueta debe ser fácil de leer, con palabras y simbología fácilmente comprensibles para niños y adultos.

-. Según la FDA, los alérgenos comunes se enumeran en la parte inferior de la lista de ingredientes o al lado de ella. Por ejemplo: “Contiene soya”.

-Observa bien entre la lista de ingredientes. En ocasiones, el nombre del alérgeno está bajo otro nombre, pero en cualquier caso el alérgeno puede estar colocado entre paréntesis, por lo que corresponde a la fuente del ingrediente. Por ejemplo: “lecitina (soya)” y “albúmina (huevo)”.

-Si el alimento es de un solo ingrediente pero este es alérgeno, también debe ser declarado en la etiqueta, bajo el nombre completo del alimento o la palabra “Contiene”. En este último caso, suele situarse sobre la declaración del fabricante, empacador o distribuidor.

-Las etiquetas deben incluir alérgenos que se encuentran en los aditivos, como los colorantes y saborizantes naturales o artificiales. ¡Mucho ojo con esto!

-A veces, los fabricantes incluyen advertencias como “Este producto ha sido procesado en equipo donde también se procesa trigo”, “Puede contener soya”, o parecidos. Si observas esto en la etiqueta, significa que el producto podría ser peligroso para las personas hipersensibles a los alérgenos y que podrían experimentar una reacción alérgica debido a la contaminación cruzada. Estas advertencias son opcionales, por lo que si no estás seguro del producto, lo mejor es comunicarse con los fabricantes.

El tamaño de las letras de los alérgenos no debe ser más pequeño que el de los ingredientes de la lista superior o que no están entre paréntesis, aunque el uso de negritas o puntuación es libre.

Es importante verificar a qué te arriesgas. Por tu seguridad, revisa las etiquetas.