Dermatitis Atópica.

La dermatitis atópica, también conocida como eccema, es un padecimiento de la piel que se caracteriza por el agrietamiento, enrojecimiento y comezón de la piel. Es más común en niños y rara vez se desarrolla en los adultos, pero puede producirse en personas de cualquier edad.

No es estrictamente una alergia, pero su origen está relacionado con el contacto con alérgenos. De hecho, la palabra “atópico” se refiere a la tendencia a desarrollar condiciones alérgicas. Es más común en niños propensos a alergias.

No es estrictamente una alergia, pero su origen está relacionado con el contacto con alérgenos.

Es un trastorno crónico de la piel; esto significa que a partir de su aparición el afectado no se cura. Sin embargo, suele surgir en brotes, aparecer cada cierto tiempo y desaparecer para luego volver.

Un 10-20 por ciento de los niños son afectados por la dermatitis atópica. En contraste, del 1 al 3 por ciento de los adultos la padece.  En los niños está relacionada con el desarrollo de algunos tipos de alergias, como la rinitis alérgica y el asma.

Síntomas

  • Erupción llamada prurito. Aparece primero como espinillas blancas con el centro rojo. En ocasiones, las pequeñas protuberancias supuran líquido.
  • Comezón en las erupciones. Puede agravarse por las noches.
  • Piel hinchada y sensible tras rascarse.
  • Ampollas.
  • Cambios en el color natural de la piel.
  • Cambios en el color natural de la piel.
  • Parches grises parduzcos, sobre todo en las siguientes áreas: manos, pies, tobillos, párpados, zona superior del pecho, muñecas, cuello, curva interior de codos y rodillas, cuero cabelludo y rostro.
  • Piel rojiza, agrietada, seca y escamosa.

Causas

La dermatitis atópica se debe a una reacción de la piel similar a la de una alergia común. La causa principal no es clara aún, pero se sabe que es desencadenada por una combinación de varios factores, como:

-Disfunciones o debilitamiento del sistema inmunitario.

-Variación genética que afecta la tarea la piel para proteger el organismo.

-Presencia de bacterias, como Staphilococcus aureus, que bloquean las glándulas sudoríparas.

-Piel seca e irritable.

-Altos niveles de Inmunoglobulina E, el principal anticuerpo liberado en casos de alergias.

Los brotes pueden surgir como resultado de la ingestión o contacto directo son alérgenos como la leche, el trigo, polvo y el polen, o en circunstancias de estrés y fatiga.

Factores de riesgo

-Padecer asma, rinitis alérgica o alergias alimentarias.

-Ser un trabajador de la salud.

-Vivir en zonas urbanas.

-Tener un familiar directo con dermatitis atópica, asma, rinitis alérgica o alergia alimentaria.

-Al parecer, ser afroamericano (a).

-Padecer Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención (THDA).

Complicaciones

La dermatitis atópica no es contagiosa ni tan grave como para producir la muerte del individuo.

La dermatitis atópica no es contagiosa ni tan grave como para producir la muerte del individuo, pero sí es muy molesta y puede afectar la autoestima del individuo, sobre todo si las lesiones se presentan o extienden al rostro y otras áreas expuestas. El prurito suele progresar en tanto el afectado se rasca, por lo que eventualmente la piel se descama, se fisura y se torna más gruesa, lo que le confiere un mal aspecto.

Las complicaciones más comunes son:

-Infecciones en la piel. El rascado continuo puede romper la piel y provocar grietas donde bacterias y virus tienen la posibilidad de acceder. Es quizá la complicación más frecuente.

-Piel escamosa con comezón crónica. A veces, el rascar una zona produce comezón más intensa y la acción se convierte en un hábito que ocasiona una piel decolorada y más gruesa.

-Asma y rinitis alérgica. Algunas personas padecen dermatitis atópica antes de desarrollar estos padecimientos.

-Dermatitis alérgica por contacto. Las sustancias aplicadas para tratar la dermatitis atópica pueden ocasionar una reacción alérgica.

-Dificultad para conciliar el sueño, debido a la comezón y la necesidad de rascarse.

-Problemas oculares. La comezón en la zona cercana a los ojos puede inflamar los párpados e incluso derivar en conjuntivitis.

-Dermatitis irritante de las manos. Se presenta principalmente en los trabajadores de la salud (enfermeros, dermatólogos, etcétera) cuyas manos están frecuentemente en contacto con sustancias agresivas presentes en jabones, desinfectantes y otros.

Elementos que pueden empeorar una dermatitis atópica son: jabones, detergentes, ácaros del polvo, caspa de animales, reacciones alérgicas a algunos alimentos (huevos, cacahuates, trigo, leche, pescado y soya), cambios climáticos bruscos y estrés.

Diagnóstico

Por su apariencia y síntomas, generalmente la dermatitis atópica no requiere pruebas de laboratorio para ser detectada y diagnosticada. Los médicos se dan cuenta de que alguien tiene este padecimiento por medio de un examen físico y el historial médico del paciente. Durante la consulta, el experto hace preguntas sobre los hábitos y el tipo, frecuencia y gravedad de los síntomas. Como es un padecimiento a menudo hereditario, no es raro que se cuestione la salud de los familiares.

Para confirmar la dermatitis, o si la persona presenta otros síntomas de alergia, es probable que se realice una prueba cutánea para determinar las sustancias que podrían desencadenar la erupción.

Tratamiento médico

No existe cura pero puede controlarse con tratamiento médico.

No existe cura para la dermatitis atópica, pero con un tratamiento médico adecuado los síntomas pueden ser controlados. Por lo regular, el objetivo es reducir la comezón y la inflamación para que la persona reduzca el acto de rascarse y así la piel no se infecte ni empeore su apariencia. Para ello, se recetan medicamentos contra el picor, y cremas o ungüentos emolientes que ayudan a hidratar la piel. Los corticosteroides se emplean a menudo, ya sea solo durante los brotes o de forma permanente, en función de la gravedad de la dermatitis.

Los antihistamínicos orales, en forma de pastillas, cápsulas, etc., son recetados cuando la comezón es intensa, pero suelen provocar sueño. Por otra parte, los medicamentos inhibidores de la calcineurina controlan el picor y los brotes en general, pero no se recetan a menos que el afectado no tolere otros medicamentos o estos no le hayan funcionado.

Uno aspecto básico de cualquier tratamiento es evitar toda sustancia que desencadena los brotes, previa identificación de los mismos. Además, es importante evitar el estrés y la fatiga.

Remedios caseros

En casa, el afectado puede poner en práctica lo siguiente:

-Bañarse en agua tibia. Si se tiene bañera, añadir media taza de lejía por 151 litros de agua y remojar el cuerpo durante unos 10-15 minutos ayuda a reducir las bacterias en la piel.

-Aplicar compresas frías y húmedas sobre las erupciones.

-Cortar bien las uñas para evitar arañazos y sangrados al rascarse.