Alergias Respiratorias.

Cada día, las personas respiran el aire del entorno para obtener el oxígeno que contiene. El aire entra por las fosas nasales o por la nariz, pasa a la tráquea y de ahí a los bronquios que lo conducen a los pulmones. No obstante, existen muchos tipos de enfermedades respiratorias, puesto que además de oxígeno, el aire contiene partículas diferentes y microorganismos.

Uno de los padecimientos respiratorios más comunes son ciertos tipos de alergias. Como puede intuirse, las alergias respiratorias se producen por sustancias o partículas, llamadas alérgenos, que se inhalan y desencadenan una reacción exagerada del sistema inmunitario. Se diferencian de las alergias alimentarias, oculares, de la piel o a medicamentos precisamente porque los alérgenos entran por la nariz y afectan el tracto respiratorio.

Se consideran alergias respiratorias la rinitis alérgica o fiebre del heno, la alergia al polvo, a la caspa de perros y gatos, al moho e incluso a las cucarachas.

Las alergias respiratorias se producen por sustancias o partículas, llamadas alérgenos.

Síntomas

  • Tos.
  • Dificultad para respirar.
  • Estornudos.
  • Sibilancias.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Comezón en la piel, nariz, ojos, paladar, garganta y otras partes del cuerpo.
  • Secreción o congestión nasal.
  • Ojos rojos.
  • Lagrimeo.
  • Sensación de presión en los senos paranasales (entre los ojos).
  • Círculos oscuros bajo los ojos.

Estos síntomas se presentan minutos u horas después de que el individuo se expone a los alérgenos, y su gravedad varía de persona a persona.

Causas

¿Qué desencadena una alergia respiratoria? Los alérgenos más comunes son:

-Polvo y ácaros del polvo.

-Polen.

-Cucarachas.

-Caspa de perros y gatos. En menor medida, caspa de otros animales.

-Esporas de mohos.

-En menor medida, a sustancias presentes en el humo y algunos productos químicos.

Quienes sufren reacciones alérgicas después de inhalar alérgenos, son hipersensibles a estos. Por eso, cuando entran en el cuerpo el sistema inmunitario los detecta y considera nocivos, por lo que libera sustancias químicas y anticuerpos, especialmente Inmunoglobulina E, para hacerles frente. Una vez que estos se desatan en el torrente sanguíneo, el individuo comienza a sentir los síntomas de la alergia.

Factores de riesgo

Factores que aumentan la probabilidad de padecer una alergia respiratoria son los siguientes:

-Padecer otros tipos de alergias.

-Padecer asma.

-Tener familiares cercanos con alergias.

-Estar continuamente expuesto a los alérgenos. Por ejemplo, la alergia al moho es más frecuente en personas que pasan mucho tiempo en edificios húmedos.

-Ser un bebé, niño o adolescente. Mientras menos maduro es el sistema inmunitario, existe mayor posibilidad de desarrollar una alergia.

Complicaciones

Asma o empeoramiento del asma.

Las alergias respiratorias y el asma están muy relacionadas entre sí, y a menudo se presentan al mismo tiempo o una después de otra. La fiebre del heno o rinitis alérgica es una de las alergias que preceden al asma. En perspectiva, unos 10 millones de estadounidenses padecen asma alérgica.

Por otra parte, si una persona ya padece asma por alguna otra causa, el desarrollo de una alergia respiratoria empeora el padecimiento y por lo tanto, los síntomas.

Unos 10 millones de estadounidenses padecen asma alérgica.

Infecciones.

El oído medio y los senos paranasales pueden infectarse si los microorganismos proliferan ahí, sobre todo si el exceso de secreción nasal impide que salgan del cuerpo.

Trastornos del sueño y fatiga.

Síntomas como la congestión nasal, la sensación de opresión en el pecho y la dificultad para respirar suelen impedir un descanso reparador al impedir el sueño. Eventualmente, se produce fatiga y dificultad para concentrarse.

Sinusitis.

Los senos paranasales se inflaman por acción de un virus, una bacteria o un hongo que entran en el organismo al ser inhalados.

Aspergilosis broncopulmonar alérgica.

Esta enfermedad ocurre por mohos del género Aspergillus que se instalan en los pulmones.

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico se usan 2 tipos principales de pruebas médicas:

Prueba cutánea. Es la más rápida y sencilla, aunque existen algunas variantes. Básicamente se aplica un poco del posible alérgeno o alérgenos sobre un área de la piel, y después de unos minutos se observa la reacción. En caso de que haya aparecido una protuberancia sobre la zona, el paciente resulta alérgico a lo que ahí se aplicó.

Prueba de sangre. En esta prueba, se extrae una muestra de sangre del paciente y se mide la cantidad de anticuerpos en ella, para observar la reacción del sistema inmunitario ante los alérgenos.

Tratamiento médico

Los síntomas de las alergias respiratorias se tratan con algunos tipos de medicamentos que suelen venderse sin receta. Sin embargo, es importante consultar antes con el médico para que él indique los medicamentos a usar y la posibilidad de adquirirlos sin receta.

Generalmente, los antihistamínicos son muy efectivos para aliviar los síntomas de las alergias respiratorias leves, y los descongestionantes permiten que la persona pueda respirar con normalidad. En casos de anafilaxis, la epinefrina inyectable es la solución más inmediata.

Remedios caseros

En toda alergia es elemental evitar el contacto con los alérgenos, y las respiratorias no son la excepción. Si la alergia es al polen, es necesario cerrar las ventanas y limitar el tiempo al aire libre; si es al moho, usar deshumidificadores ayuda a eliminar la humedad que propicia su crecimiento; si es a la caspa de mascotas, mantenerlos fuera del dormitorio y de la casa es una buena medida de prevención.

Como los alérgenos son fácilmente transportados por el aire, una buena limpieza del hogar y de ser posible, de la zona de trabajo, impide que se propaguen y proliferen. Eso sí, la tarea debe ser realizada usando una mascarilla para proteger las vías respiratorias.