Alergias en Niños.

Los niños se encuentran en una etapa de su ciclo vital en la que están descubriendo el mundo a través de los sentidos, y no es raro que contraigan enfermedades infecciosas al estar en continuo contacto con bacterias, virus y hongos. En este sentido, los resfriados, los catarros y los dolores de estómago son relativamente comunes durante la infancia.

Pero, ¿qué sucede cuando un aparente resfriado no parece disminuir? ¿O peor aún, si los resfriados se presentan varias veces a lo largo del año? Pues bien, quizá es momento de empezar a sospechar la existencia de una alergia. De acuerdo con Asthma and Allergy Foundation of America (Fundación de Asma y Alergia de América), las condiciones alérgicas son, de hecho, las condiciones médicas más comunes que afectan a los niños en Estados Unidos; también ahí las alergias alimentarias se producen en un 8 por ciento de los niños menores de 6 años, lo que da una idea de la frecuencia con que las alergias se producen en los pequeños del mundo.

Los niños son más susceptibles que los adultos de desarrollar alguna alergia, puesto que su sistema inmunitario está aún inmaduro.

¿Por  qué las alergias pueden afectar a los niños?

Las alergias son respuestas anormales y exageradas del sistema inmunitario ante el contacto con sustancias que son normalmente inofensivas para las demás personas. Al parecer, los niños son más susceptibles que los adultos de desarrollar alguna alergia, puesto que su sistema inmunitario está aún inmaduro. Además, existen ciertos factores de riesgo que elevan la probabilidad de que un niño sea alérgico:

-Que uno o ambos padres tengan alergias. Si padre y madre las padecen, su hijo tiene alrededor del 75 por ciento de probabilidad de desarrollarla.

-Que un miembro de la familia por parte de padre o madre sea alérgico. Si este es el caso, el niño tiene un 50 por ciento de probabilidad de tener el padecimiento.

Pese a esto, cualquier niño es capaz de desarrollar alergias.

Síntomas

  • Ronchas o erupciones cutáneas.
  • Comezón.
  • Goteo nasal.
  • Comezón o hinchazón de labios, garganta o lengua.
  • Dificultad para respirar.
  • Estornudos.
  • Tos.
  • Flujo nasal.
  • Enrojecimiento y comezón en los ojos.
  • Malestar estomacal, calambres, distensión e incluso diarrea.
  • Sibilancias.

Hay que tomar en cuenta que un resfriado dura cerca de 7-10 días, pero las alergias suelen prolongarse durante más tiempo. Si los síntomas permanecen en el niño más de una semana, es posible que sea alérgico y no se trate solo de un resfriado.

Causas

Los alérgenos más comunes que causan alergias en los niños son:

-Polen.

-Veneno de insectos.

-Ácaros del polvo.

-Moho.

-Caspa de mascotas.

-Cacahuates.

-Leche y productos lácteos.

-Huevos.

-Sustancias irritantes como perfumes y humo de cigarro y de automóviles.

Estos alérgenos pueden entrar en contacto con el niño al ser inhalados, tocados, consumidos vía oral o inyectados.

Diagnóstico

Un “resfriado” que dura más de una semana, antecedentes familiares de alergias y una secreción nasal transparente y acuosa son signos que suelen indicar la presencia de una alergia y por eso el niño debe ser llevado a un consultorio médico. Para hacer el diagnóstico, el médico se basa en varios de los siguientes métodos:

-Un examen físico para identificar y describir los síntomas.

-Revisión del historial familiar y clínico del niño.

-Realización de una prueba médica de alergia. Las más usadas son las pruebas cutáneas y las pruebas de sangre. En las primeras, se observa la reacción en la piel después de aplicar el alérgeno, y en la segunda, se mide la cantidad de anticuerpos en una muestra de sangre.

-Una dieta de eliminación. Si se sospecha de una alergia alimentaria, el médico puede ordenar una dieta especial en la que se eliminan por unos días todos los posibles alimentos desencadenantes, y después vuelven a añadirse. Si los síntomas desaparecen al principio pero reaparecen al añadir los alimentos sospechosos, seguramente el niño es alérgico.

Tratamiento

Las alergias leves se tratan con medicamentos que alivian los síntomas. Como las histaminas son las principales sustancias químicas liberadas durante una reacción alérgica, los antihistamínicos son ampliamente recetados. Asimismo, las gotas nasales y oculares y las cremas con corticosteroides se usan para mejorar la condición de nariz, ojos y piel.

Para los niños que ya han padecido anafilaxis o tienen riesgo de sufrir esta mortal reacción, la epinefrina es la única solución que permite prevenir un paro cardíaco y la muerte. El niño y sus padres deben llevar siempre consigo dosis de epinefrina inyectable, para servir en caso de una reacción alérgica accidental.

Se debe llevar siempre dosis de epinefrina inyectable, para servir en caso de una reacción alérgica accidental.

Un tratamiento más es la inmunoterapia, que consiste en administrar dosis del alérgeno, primero pequeñas y más grandes conforme pasa el tiempo, para lograr que el sistema inmunitario se acostumbre a la sustancia y se desensibilice de ella. La inmunoterapia está disponible en vacunas, tabletas sublinguales y otras formas de administración.

Es posible que la lactancia materna ayude a prevenir futuras alergias alimentarias y eccema, pero desde luego, esto no significa que un bebé amamantado no pueda desarrollar alergias. Por otra parte, algunos bebés hipersensibles amamantados por sus madres son más vulnerables al desarrollo de reacciones alérgicas a los alimentos que ellas consumen.

Complicaciones

Alergias no tratadas o mal atendidas pueden conducir a varias complicaciones. Por ejemplo, las frecuentes congestiones nasales aumentan la vulnerabilidad a infecciones de oído medio y senos paranasales, lo que puede derivar en sinusitis. Un niño cuyos oídos se infectan con frecuencia es proclive de perder parte de la capacidad auditiva.

En algunos niños, los síntomas de la alergia pueden desencadenar síntomas de asma, o bien, empeorar los síntomas de esta. Las alergias que afectan las vías respiratorias tienen posibilidad de progresar y convertirse en asma años más tarde.

Pronósticos

El estilo de vida de un niño con alergias debe permitirle disfrutar los días, pero también cuidar su salud. Maestros, compañeros y otras personas que conviven con el pequeño necesitan estar al tanto de la alergia.

Si padece una alergia estacional, lo mejor es que los padres lo mantengan dentro de casa para evitar que inhale el polen del aire. Los días soleados y ventosos son más peligrosos, porque el aire contiene altos niveles de polen. Atención también con el moho, pues algunas especies proliferan en la naturaleza durante ciertas temporadas.

Algunos niños superan sus alergias en cuanto crecen, por lo que un niño alérgico tiene posibilidad de verse libre de su padecimiento años después. Sin embargo, esto depende de los cuidados que recibe y de su estado de salud.