Alergia al Sulfa.

Cuando un médico pregunta a su paciente si es alérgico a algún medicamento, no está haciendo una pregunta en vano. Algunas personas pueden tener graves reacciones alérgicas al consumir ciertos medicamentos, lo que agrava su salud.

Las sulfamidas o sulfas fueron la primera clase de antibióticos en ser descubiertos, y empezaron a usarse en la medicina durante la década de 1930, aun antes de que la penicilina cobrara auge. Además de que a través de los años las bacterias han desarrollado resistencia a los medicamentos que las contienen, provoca reacciones alérgicas a un pequeño sector de la población mundial, por lo que cuentan como alérgenos, sin importar si se consumen en forma de pastillas, líquidos o soluciones inyectables.

Las sulfamidas fueron la primera clase de antibióticos en ser descubiertos, y empezaron a usarse en la medicina antes de que la penicilina cobrara auge.

Síntomas

  • Ronchas en la piel o urticaria.
  • Desarrollo de dermatitis atópica.
  • Comezón en la piel.
  • Dificultad para respirar.
  • Sibilancias.
  • Hinchazón.
  • Vómitos.
  • Mareos o sensación de aturdimiento.
  • Anafilaxia, una reacción alérgica potencialmente mortal.

Los síntomas aparecen al cabo de unos minutos de consumir el medicamento, o bien, hasta unos días después, y pueden aparecer en diversas partes del cuerpo. Sin embargo, a diferencia de otros tipos de medicamentos, los antibióticos con sulfamidas pocas veces ocasionan reacciones alérgicas en las personas.

Los síntomas pueden desaparecer 3-5 días después de dejar de tomar el medicamento.

Causas

Todos los medicamentos que contienen unas sustancias químicas llamadas sulfonamidas son la causa de esta particular alergia. La trimetoprima con sulfametoxasol, la eritromicina y sulfisoxasol, la sulfasalazina y la dapsona son ejemplos de medicamentos que las contienen. Los medicamentos no antibióticos que contienen sulfa entrañan un riesgo muy bajo, pero las reacciones alérgicas no deben descartarse.

El sistema inmunitario de los alérgicos al sulfa es más sensible a este que el de otras personas. Una vez que el alérgeno ha sido introducido en el cuerpo, el sistema inmunitario lo reconoce como una sustancia “nociva”, así que para combatirla libera anticuerpos y sustancias químicas. En consecuencia, las medidas de defensa del sistema inmunitario se manifiestan por medio de los síntomas mencionados.

Factores de riesgo

-Tener VIH/SIDA. En general, estas condiciones hacen a la persona propensa a las alergias.

-Consumir algunos diuréticos, como las tiazidas.

-Muchas personas tienen mayor probabilidad de desarrollar alergias si familiares cercanos como los padres, hermanos o tíos padecen alguna. Si ese es el caso, lo más adecuado es consultar al médico.

Complicaciones

La alergia al sulfa no suele ser fatal, pero es peligrosa. Los individuos que la padecen se enfrentan al riesgo de experimentar anafilaxis, lo que, si no se atiende a tiempo, puede inducir un paro cardíaco y provocar la muerte.

La alergia al sulfa no suele ser fatal, pero sí peligrosa.

Una complicación más se denomina eritema multiforme, una reacción de hipersensibilidad que daña los vasos sanguíneos de la piel y consecuentemente, los tejidos. Se manifiesta con fiebre, dolor en las articulaciones, comezón, malestar general y llagas en la piel, entre otros síntomas. El problema requiere tratamiento médico.

Diagnóstico

Las reacciones alérgicas a medicamentos no son tan fáciles de diagnosticar como la dermatitis atópica o la rinitis alérgica. El médico suele hacer una evaluación de los síntomas a través de la revisión del cuerpo y de un cuestionario al paciente. Ayuda mucho que este lleve al consultorio el medicamento sospechoso.

De acuerdo con su percepción, el médico puede pedir una prueba de piel o en algún caso, una prueba de sangre para confirmar la alergia.

Las sulfamidas no están contenidas en las vacunas, precisamente debido a que pueden causar reacciones alérgicas.

Tratamiento

Por lo general, en la primera ocasión en que se presenta la anafilaxis, es el médico quien aplica 1 o 2 inyecciones de epinefrina. Esta solución ayuda a liberar las vías respiratorias y permitir la respiración y el restablecimiento del pulso. En adelante, el alérgico debe transportar consigo sus propias dosis de epinefrina para inyectárselas en caso de una reacción alérgica accidental.

Si las reacciones alérgicas a medicamentos con sulfamidas no comprometen la vida del individuo, antihistamínicos y antiinflamatorios no esteroideos funcionan para aliviar síntomas como la comezón, la inflamación y las ronchas. Una opción más es la inmunoterapia, que consiste en administrar dosis del medicamento a fin de lograr que el sistema inmunitario se acostumbre poco a poco a él. Las dosis aumentan gradualmente, y al final, el paciente puede tolerar medicamentos con sulfamidas.

Remedios caseros

En casa, los alérgicos a las sulfamidas deben desechar todos los medicamentos que las contienen para evitar su ingestión accidental. Antihistamínicos de venta libre pueden estar en el botiquín ante cualquier eventualidad. Asimismo, las erupciones de la piel pueden ser aliviadas con compresas frías y cremas hidratantes sin alcohol ni derivados de petróleo.