Alergia al Polvo.

¿El “aaachú” inicia apenas pones un pie en casa? Quizá eres uno de los millones de individuos que padecen alergia al polvo, uno de los tipos de alergia más comunes que se producen por sustancias halladas principalmente en el interior de los hogares durante todo el año.

Aproximadamente unos 20 millones de personas en Estados Unidos son alérgicas al polvo, una cifra grandísima para tratarse de un solo país. Las personas afectadas ven empeorados sus síntomas precisamente al realizar tareas que implican eliminar el polvo. Este es el nombre común del conjunto de pequeñísimas partículas sólidas que se depositan al cabo de poco tiempo sobre la superficie de los objetos. El polvo contiene, entre otras partículas, fibras de tejidos, caspa de perros o gatos, trozos de plumas, esporas de hongos, segmentos de insectos y claro, ácaros y sus heces.

Aproximadamente unos 20 millones de personas en Estados Unidos son alérgicas al polvo.

Síntomas

  • Goteo nasal.
  • Ojos enrojecidos.
  • Lagrimeo.
  • Estornudos.
  • Congestión nasal.
  • Comezón en los ojos, nariz, paladar o garganta.
  • Sibilancias.
  • Tos.
  • Opresión en el pecho.
  • Dificultad para respirar.

Causas

Las principales sustancias que se encuentran en el polvo y que desencadenan la alergia son:

-Ácaros.

Moho.

-Polen.

-Pelo, plumas o caspa de animales.

Cucarachas.

La causa número 1 de la alergia al polvo es un animal pequeñísimo, que no puede ser visto por el ojo desnudo: el ácaro. Se trata de un artrópodo estrechamente emparentado con las arañas que se alimenta de las pequeñas escamas de piel que se desprenden de las personas y hasta de las mascotas. Por ende, las camas, las alfombras, los muebles tapizados, las cortinas, los muñecos de peluche y demás objetos mullidos y rugosos son el hábitat predilecto de millones de ácaros.

En realidad, no son los propios ácaros los que provocan la reacción alérgica, sino una proteína localizada en sus heces.

Factores de riesgo

-Contar con familiares cercanos que padezcan alguna alergia o peor aún, alergia al polvo.

-Estar continuamente expuesto al polvo, y no solo en la propia casa, sino también en otros hogares y en el lugar de trabajo.

-Ser un niño, adolescente o adulto joven. Durante estas etapas de la vida, es más probable que el individuo desarrolle una alergia al polvo, especialmente si está en contacto con este o si tiene antecedentes familiares de alergia.

Complicaciones

Dado que se trata de una alergia desencadenada mediante la inhalación de los alérgenos, las complicaciones más graves que pueden surgir en caso de carencia de tratamiento o de su inadecuado manejo, se producen en las vías respiratorias. Por ejemplo, los afectados son proclives de experimentar infecciones en los senos paranasales, lo que, si no se trata, puede devenir en sinusitis.

Por otra parte, los ácaros del polvo son causa frecuente de asma en los niños pero esto no significa que los adultos estén exentos del mismo riesgo. Personas que ya son asmáticas tienden empeorar sus síntomas o a tener dificultad para controlar la enfermedad.

Diagnóstico

Solo un médico es capaz de diagnosticar una alergia al polvo y de describir las características particulares en el paciente. El alergólogo es el especialista indicado en el diagnóstico y tratamiento, así que si tus síntomas se “activan” en casa y especialmente después de barrer, desempolvar o aspirar, podrías tener una alergia al polvo y requerir asistencia médica.

Una vez que el alergólogo evalúa los síntomas del individuo y hace una serie de preguntas para conocer el caso, solicita que a este se le realice una prueba para detectar la respuesta de su organismo ante los posibles alérgenos. Generalmente, una prueba cutánea sirve para diagnosticar la alergia.

Existen algunas variantes de pruebas cutáneas, pero en este caso se suele pinchar la piel con ayuda de una sonda para observar la reacción en la epidermis del alérgeno aplicado. Si la piel no se enrojece, o no reacciona desfavorablemente pero la sospecha sigue, es probable que se realice una prueba cutánea intradérmica, mediante la cual los alérgenos se inyectan debajo de la superficie de la piel, o quizá se pida una muestra de sangre para observar la cantidad de anticuerpos en ella al contacto con alérgenos.

Tratamiento

Los antihistamínicos son una opción muy socorrida para disminuir los síntomas.

En caso de que el diagnóstico sea positivo, el alergólogo prescribe medicamentos que ayudan a inhibir los síntomas y a mejorar la calidad de vida del afectado, porque una vez que la alergia se desarrolla, no es posible curarla. Los antihistamínicos son una opción muy socorrida ya que son muy eficaces para disminuir la comezón, los estornudos, el goteo nasal y otros síntomas. Las posibilidades de experimentar anafilaxis no son tan altas como en el caso de las alergias alimentarias, si bien no es imposible que suceda. El alérgico debe consultar todas estas cuestiones con el alergólogo para que este indique las precauciones que deben tomarse.

En casa, es fundamental realizar una limpieza general y eliminar o al menos alejar todos los materiales capaces de guardar polvo, ya que así se reduce el número de alérgenos y se permite controlar la alergia. Otros remedios que el alérgico puede llevar a cabo son:

-Mantener a las mascotas fuera de los dormitorios y si es posible, de la casa.

-Colocar trampas para cucarachas o solicitar los servicios de una empresa de control de plagas.

-Limpiar la casa para eliminar el polvo y el moho. Es importante poner énfasis en los sitios húmedos y usar una máscara o cubrebocas para impedir que las partículas que se diseminan en el aire al limpiar se introduzcan por la nariz y boca. Una aspiradora con filtro HEPA es muy útil a la hora de limpiar.

-Instalar un deshumidificador. La humedad ofrece un hogar propicio para el moho y los ácaros.

-Colocar un filtro de aire HEPA en las habitaciones donde más tiempo pasa el alérgico.

-Cubrir los muebles, almohadas y otros objetos mullidos con una funda para impedir que las partículas de polvo penetren.