Alergia a los Mariscos.

Se estima que en Estados Unidos mueren unas 200 personas al año debido a reacciones anafilácticas producidas por alergias alimentarias. Los mariscos están incluidos entre los alimentos que provocan alergias, de acuerdo con la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Desafortunadamente para muchos, el sabor de los mariscos no puede ser disfrutado sin sufrir desagradables y hasta peligrosos síntomas. Para los alérgicos a estos animales marinos, su consumo es prácticamente prohibido; sin embargo, pueden reaccionar solo ante algunos tipos.

Síntomas

  • Urticaria o eccema.
  • Comezón en la piel.
  • Angioedema o hinchazón de labios, lengua, garganta u otras partes del cuerpo.
  • Mareos o aturdimiento.
  • Dificultad para respirar.
  • Hormigueo en la boca.
  • Sibilancias.
  • Congestión nasal.
  • A veces, desmayo.

En casos graves, anafilaxis manifestada por constricción en las vías respiratorias, pulso acelerado, caída de la presión arterial y pérdida de conciencia.

Causas

La alergia a los mariscos es ocasionada por la ingestión, contacto directo o inhalación de una proteína contenida en ellos que el sistema inmunitario reconoce como dañina para el cuerpo, al ser hipersensible a ella. Cuando esto sucede, el sistema libera anticuerpos que, en conjunción con otras sustancias químicas liberadas, desencadenan una serie de efectos manifestados por síntomas. Por ejemplo, la histamina es responsable de la comezón que se siente en la piel.

Existen 2 tipos de mariscos: los crustáceos y los moluscos. Los primeros son aquellos con esqueleto externo duro, como los cangrejos, los camarones, los langostinos y las langostas. Por lo contrario, los moluscos tienen un cuerpo blando como los pulpos y los calamares, y algunos de ellos están protegidos por una concha, como en el caso de los caracoles, los mejillones, las ostras, las vieiras y las almejas. De todos, los crustáceos son la causa más común de reacciones alérgicas por mariscos.

Algunas personas solo son alérgicas a ciertos tipos de mariscos, por lo que pueden consumir otros sin sufrir ningún problema.

Factores de riesgo

-Tener familiares cercanos con alergias, especialmente alimentarias y a los mariscos.

-Ser adulto. Alrededor del 60 por ciento de los alérgicos a los mariscos desarrollaron este padecimiento durante la adultez.

-Ser mujer. Entre los adultos, el género femenino es el más afectado por la alergia a los mariscos.

-Ser niño (varón). Entre los niños, la alergia a los mariscos es más frecuente en los varones.

Complicaciones

Cualquier persona con alergia a los mariscos corre el riesgo de sufrir una reacción anafiláctica al exponerse a la proteína responsable. La anafilaxis es la más peligrosa de las reacciones ya que, al inflamar la garganta y contraer las vías respiratorias, el alérgico no puede respirar adecuadamente y sus células y tejidos se ven privados de oxígeno y nutrientes para funcionar.

La anafilaxis se produce apenas minutos después de la exposición al alérgeno y progresa con suma rapidez. Si el afectado no es tratado de inmediato, puede sufrir un paro cardíaco y perder la vida. Personas con asma, extremadamente sensibles a pequeñísimas cantidades de mariscos o con antecedentes de anafilaxis producida por alimentos son quienes más probabilidades tienen de sufrir esta mortal reacción.

Diagnóstico

Como la alergia a los mariscos es una de las más comunes alergias alimentarias, las personas pueden darse cuenta fácilmente si la padecen al observar sus reacciones tras consumirlos. Si un individuo sospecha que es alérgico, tiene que acudir con el médico para que este realice las pruebas necesarias y confirme el padecimiento.

El diagnóstico se hace con base en una o dos pruebas médicas: cutánea o de sangre. En la primera, el doctor o alergólogo pincha o raspa la superficie de la piel, normalmente la del brazo, y se aplica sobre ella una pequeña cantidad de líquido que contiene proteínas de los posibles alérgenos. Si al cabo de 15 minutos ha aparecido una protuberancia rojiza en el sitio donde se aplicó, la persona es alérgica.

La prueba de sangre o RAST puede solicitarse adicionalmente o si la prueba cutánea no fue determinante. Entonces, se extrae una muestra de sangre del paciente y se lleva al laboratorio para analizar la respuesta de los anticuerpos ante la presencia de la proteína de los mariscos.

Si una persona desarrolla alergia a los mariscos, debe saber que no hay cura.

Tratamiento médico

Si una persona desarrolla alergia a los mariscos, debe saber que no hay cura y que, para evitar una anafilaxis, debe mantener un tratamiento médico que le ayude a sobrellevar el padecimiento. Los medicamentos usados para este tipo de alergia se encargan de aliviar los síntomas. Los más recetados son los antihistamínicos en forma de pastillas, gotas nasales u oculares, entre otros, ya que son efectivos para reducir la comezón y la urticaria.

Si el paciente presenta riesgo de padecer anafilaxis, el médico puede recetarle dosis de epinefrina inyectable para llevar consigo todo el tiempo. No obstante, en caso de que la persona sufra anafilaxis y no tenga epinefrina, debe acudir al hospital para que se le administre lo más pronto posible.

Remedios caseros

Vivir con una alergia a los mariscos puede ser difícil, pero al menos es relativamente más fácil identificar aquellos alimentos que los contienen por su aroma y apariencia que aquellos con ingredientes como trigo y leche, que están presentes en una mayor cantidad de productos comerciales.

Evitar los mariscos es la principal forma de evitar una reacción alérgica. Pero además de no consumir platillos con mariscos frescos, es importante alejarse del sitio donde se cocinan y de las áreas del mercado o supermercado donde se venden, así como leer las etiquetas de los alimentos envasados antes de comprarlos y consumirlos, a fin de descartar su presencia. En ocasiones, los productos en los que se lee “Puede contener…” indican la posible presencia de los alérgenos, por lo que es mejor evitarlos. Algunos medicamentos, cosméticos, ungüentos y cremas también los contienen.