Alergia a los Alimentos.

Algunos alimentos provocan malestares estomacales a quienes los consumen, pero las alergias van más allá de los dolores abdominales y de otras reacciones incómodas y desagradables.

Millones de personas en el mundo padecen alguna alergia alimentaria, un padecimiento ocasionado por una reacción anormal del sistema inmunitario ante ciertas proteínas. A diferencia de las intolerancias a alimentos, afectan a otras partes del cuerpo además del tracto digestivo, y se desarrollan de forma rápida. En este sentido, ni la intolerancia a la lactosa o al gluten ni la enfermedad celíaca son alergias alimentarias.

Las alergias alimentarias pueden aparecer casi súbitamente a cualquier edad.

Aunque son más comunes en bebés y niños debido a su sistema inmunitario aún inmaduro, las alergias alimentarias pueden aparecer casi súbitamente a cualquier edad, una vez que el organismo se haya sensibilizado a las proteínas. Las reacciones alérgicas varían de leves a severas, pero en algunas personas son tan graves que requieren atención urgente.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer minutos después del consumo del alimento o bien, al cabo de unas 2 horas, una vez que el alimento abandona el tracto digestivo. La lista de síntomas más comunes incluye:

  • Comezón o sensación de hormigueo en la boca.
  • Urticaria o eccema.
  • Comezón en la piel.
  • Calambres abdominales.
  • Hinchazón de cara, labios, lengua o garganta.
  • Diarrea.
  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Congestión nasal.
  • Dificultad para respirar.
  • Mareos.
  • Aturdimiento.
  • Desmayos.
  • Sibilancias.

En ciertas ocasiones, la reacción alérgica se produce mientras se realiza ejercicio físico, lo cual se manifiesta por urticaria, sensación de aturdimiento y otros síntomas. En estos casos, no es el ejercicio lo que desencadena la reacción, sino el alimento consumido previamente.

Causas

Un 90 por ciento de las reacciones alérgicas son causadas por estos alimentos:

-Huevos.

-Leche y productos lácteos.

-Cacahuates.

-Nueces o frutos secos.

-Pescados.

-Mariscos.

-Trigo.

-Soya.

Sin embargo, existen otros que pueden ocasionar reacciones alérgicas.

Si bien una o más proteínas de estos alimentos son los desencadenantes de una reacción alérgica, la causa primaria se encuentra en el organismo de un individuo. Verás, el sistema inmunitario se encarga de proteger el cuerpo de todo agente dañino, pero el sistema de los alérgicos está hipersensibilizado a ciertas proteínas de ciertos alimentos. ¿Por qué? No se sabe a ciencia cierta, pero existen algunos factores que ponen en riesgo al individuo.

Cuando el alérgeno y sus proteínas entran en contacto con el cuerpo, el sistema inmunitario los identifica erróneamente como agentes nocivos y sus células liberan en el torrente sanguíneo anticuerpos, de los que destaca la Inmunoglobulina E, y sustancias químicas como la histamina para combatir al alérgeno. Así, cada vez que la persona se expone a los alimentos peligrosos, aunque sea en mínima cantidad, el cuerpo reacciona de la misma manera.

Factores de riesgo

-Edad. Los niños son más propensos de padecer alergias alimentarias.

-Padecer una o más alergias.

-Haber padecido alguna alergia en el pasado. Algunos niños superan sus alergias con el paso del tiempo, pero pueden volver a padecerlas en algún punto de la adultez.

-Tener familiares con otras alergias, asma o dermatitis atópica.

Complicaciones

La anafilaxis es una reacción alérgica peligrosa que se presenta con más frecuencia en casos de alergias alimentarias, y están asociadas a los 8 alérgenos comunes mencionados. Se le considera la más grave complicación a corto plazo, ya que se desarrolla rápidamente y puede ocasionar síntomas como dificultad para respirar, pulso rápido, pérdida de conciencia y hasta la muerte.

Complicaciones no mortales pero peligrosas son la dermatitis atópica y las migrañas, que pueden surgir cuando se producen reacciones alérgicas con frecuencia y no se tratan adecuadamente. En el caso de las migrañas, se sabe que algunas veces son producidas por la liberación de histaminas.

Diagnóstico

Las alergias pueden ser muy diferentes entre sí, por lo que no existe una prueba definitiva para hacer un diagnóstico. A menudo, el doctor se basa en una serie de signos físicos, en el historial médico del paciente y en una o más pruebas médicas para confirmar las sospechas o salir de dudas.

A veces, el médico pide llevar un diario en donde se anotan los alimentos consumidos y las reacciones observadas. Esto ayuda a detectar alimentos que pueden ocasionar la alergia, y entonces, se puede proceder a efectuar una prueba cutánea o de sangre.

Existe un método que consiste en ofrecer al paciente, en un consultorio y bajo estricta supervisión, dosis crecientes del alérgeno sospechoso. Si no se produce ninguna reacción alérgica, el paciente no es alérgico. Por otra parte, con una dieta de eliminación el individuo suspende el consumo del alérgeno potencial durante algunas semanas, y entonces lo añade de nuevo. La alergia se diagnostica si los síntomas reaparecen tras la adición del alérgeno sospechoso.

Tratamiento médico

No existe cura para las alergias alimentarias, pero con un tratamiento adecuado los síntomas pueden aliviarse.

No existe cura para las alergias alimentarias, pero con un tratamiento adecuado los síntomas pueden aliviarse. Como los más molestos suelen ser la inflamación, la urticaria, la comezón, la secreción nasal y otros provocados por la liberación de histamina, se suele recetar medicamentos antihistamínicos orales, en crema o en gotas para bloquear dicha liberación. Los corticosteroides también funcionan para aliviar algunos síntomas leves.

Las reacciones alérgicas más graves no se solucionan con antihistamínicos. Si el alérgico siente dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho, confusión o palpitaciones, posiblemente sufre una reacción anafiláctica y requiere inmediatamente una o dos inyecciones de epinefrina para relajar las vías respiratorias y restablecer su pulso. Una persona con riesgo de padecer anafilaxis debe llevar siempre consigo epinefrina autoinyectable.

Remedios caseros

-Leer las etiquetas de los alimentos debe convertirse en una obligación y un hábito. A veces, alimentos envasados tienen pequeñas dosis de alérgenos, suficientes para provocar una reacción alérgica.

-Aplicar loción de calamina y cremas hidratantes sin ingredientes de petróleo ni alcohol calma la piel irritada e inflamada.

-Preguntar siempre por los ingredientes con los que se prepara un alimento desconocido. Si es necesario, debe evitarse su consumo.