Alergia a la Soya.

Hoy en día, la soya o soja es un alimento frecuente como alternativa a la carne, pero ha estado presente en la dieta humana desde hace miles de años. La soya es una leguminosa como el frijol y la lenteja, con un gran contenido de proteínas, y con ella se elaboran desde leche hasta platillos vegetarianos.

Pese a lo anterior, es cierto que la alergia a la soya es uno de los tipos de alergia alimentaria más común, y afecta principalmente a bebés y niños. Las reacciones ocasionadas suelen ser leves; no obstante, subyace la posibilidad de presentar anafilaxis.

No existe un medicamento creado específicamente para curar la alergia a la soya, pero sí hay algunos que ayudan a aliviar los síntomas.

Síntomas

  • Sensación de hormigueo en la boca.
  • Urticaria o eccema.
  • Comezón y enrojecimiento de la piel.
  • Secreción nasal.
  • Dificultad para respirar.
  • Sibilancias.
  • Hinchazón de labios, lengua, garganta u otras partes del cuerpo.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

Causas

Lo que ocasiona la alergia a la soya no es la leguminosa en sí, sino uno o más de las 15 proteínas alergénicas que se ha identificado en su composición. Lo que sucede en el cuerpo del alérgico es lo siguiente:

1.- El individuo come la soya o un alimento preparado con ella.

2.- En el organismo, el sistema inmunitario reconoce a las proteínas de la soya y las considera nocivas para el individuo.

3.- El sistema inmunitario libera anticuerpos para combatir a los agentes “nocivos”.

4.- El sistema inmunitario libera histamina y otras sustancias químicas en el torrente sanguíneo.

5.- La histamina y las demás sustancias provocan que el individuo padezca los síntomas de la alergia.

Los siguientes alimentos contienen o pueden contener soya, ¡mucho ojo!

-Tofu.

-Salsas de soya y shoju.

-Leche, harina, helado, yogur, queso, fibra y sémola de soya, entre otros similares.

-Miso.

-Natto.

-Proteína vegetal texturizada.

-Tamari.

-Tempeh.

-Aceite vegetal.

-Lecitina.

Curiosamente, algunos productos de soya pueden no provocar reacciones alérgicas, como es el caso de su aceite, exento de proteínas. Ante cualquier duda, se recomienda consultar al médico.

Factores de riesgo

-Ser niño. Los bebés y niños son más propensos a desarrollar alergia a la soya, debido en parte a su sistema inmunitario inmaduro.

La alergia a la soya en los niños suele superarse hacia los 10 años de edad.

-Tener un historial familiar en el que las alergias están presentes. La genética juega un papel importante, por lo que las personas cuyos familiares más cercanos sufren alguna alergia tienen mayor riesgo de padecerla.

-Padecer otras alergias. Los individuos alérgicos a otros alimentos pueden desarrollar otros tipos.

Complicaciones

Por lo general, las reacciones alérgicas a esta leguminosa son leves y no desencadenan infecciones u otras complicaciones graves. Sin embargo, en otros casos puede presentarse anafilaxis, una reacción alérgica severa que dificulta la respiración, hace perder la conciencia y tiene el potencial de provocar un paro cardíaco. Las muertes por anafilaxis son posibles.

Diagnóstico

Resulta relativamente sencillo diagnosticar una alergia a la soya. El médico realiza preguntas acerca de los síntomas y su frecuencia y gravedad, y puede revisar el historial clínico y familiar. Confirmar el padecimiento depende de una o dos pruebas básicas:

-Prueba cutánea. La piel del brazo del paciente se pincha o raspa y se aplica unas gotas del alérgeno. Si minutos después aparece en el área una protuberancia, posiblemente es alérgico.

-Prueba de sangre. Una muestra de sangre del paciente se envía al laboratorio para medir la cantidad de anticuerpos en el torrente y analizar su respuesta ante las proteínas de la soya.

Tratamiento médico

No existe un medicamente creado específicamente para curar la alergia a la soya, pero sí hay algunos que ayudan a aliviar los síntomas una vez que estos se han desarrollado en el cuerpo. Por lo regular, el médico receta antihistamínicos que atenúan síntomas comunes como la comezón, el lagrimeo y la secreción nasal. Algunos antihistamínicos se venden en las farmacias sin necesidad de presentar receta médica, pero es importante consultar antes con el doctor la posibilidad de su consumo.

La clorfeniramina, la loratadina, la difenhidramina y la cetirizina son antihistamínicos comunes usados en el tratamiento de la alergia a la soya.  Para casos más graves o posibilidad de anafilaxis, el médico prescribe epinefrina para usar durante alguna emergencia. Así, si el individuo sufre un shock anafiláctico, debe inyectarse rápidamente el medicamento.

Remedios caseros

Es esencial para la salud del alérgico modificar su estilo de vida y sus hábitos de alimentación. En adelante, debe evitar cualquier alimento con soya, por lo que se precisa revisar detalladamente las etiquetas de los productos envasados. Asimismo, un autoinyector de epinefrina es esencial para evitar un incidente mortal como consecuencia de anafilaxis.