Alergia a la Leche y los Lácteos.

La Alergia a la leche NO es lo mismo que la intolerancia a la lactosa o a la leche. La alergia a la leche y sus derivados es un padecimiento que involucra el sistema inmunitario y produce síntomas distintos a los que ocasiona la intolerancia, pues esta afecta mayormente al tracto digestivo mientras que la alergia afecta a todo el organismo.

La leche de vaca es uno de los alérgenos alimentarios más comunes, sobre todo en los niños. Esto sucede a pesar de que es un alimento nutritivo y frecuente en la dieta de una gran cantidad de personas alrededor del mundo, y de que existen numerosos productos derivados de ella, como el queso, el yogur y la crema.

La reacción alérgica a la leche suele aparecer en el individuo unos minutos u horas después de haber consumido el alimento, y tiene el potencial de derivar en anafilaxis.

Síntomas de la Alergia a la leche y los lácteos.

  • Ronchas o urticaria.
  • Sibilancias.
  • Vómito.
  • Diarrea. A veces se presentan heces sueltas con sangre.
  • Calambres abdominales.
  • Erupciones alrededor de la boca.
  • Ojos llorosos.
  • Secreción nasal.
  • Tos.
  • Cólico en los bebés.

Causas

La leche contiene, como mínimo, 20 proteínas que pueden provocar una respuesta en el sistema inmunitario.

Las personas alérgicas a la leche deben su condición a su propia hipersensibilidad a una o más proteínas de la leche. Se sabe que este blanco líquido contiene, como mínimo, 20 proteínas que pueden provocar una respuesta en el sistema inmunitario, pero existen 2 principales: la caseína y el suero de leche. La caseína es la que se halla en la parte sólida de la leche cuajada, mientras que el suero de leche se encuentra en la parte líquida de la misma. Por lo general, las personas son alérgicas a una o ambas proteínas.

Pero los alérgenos no actúan en el individuo porque sean nocivos. Realmente, es la persona quien, debido a su hipersensibilidad, reacciona exageradamente cuando el alérgeno entra en el cuerpo al reconocerlo como un agente dañino. Por ende, libera anticuerpos y sustancias químicas para combatirlo, hecho que causa la aparición de los síntomas.

Algunos alimentos que contienen o pueden contener leche son:

-Mantequilla.

-Yogur.

-Queso, incluso el cottage y las salsas de queso.

-Crema.

-Helado y sorbete.

-Leche en cualquier presentación: líquida, en polvo, evaporada, etcétera.

-Natilla.

-Margarina.

-Leche malteada y batidos.

-Alimentos horneados como panes, bizcochos, galletas y pasteles.

-Crema para café.

-Puré.

-Turrón.

-Aderezo para ensaladas.

-Flan.

Atención: Aunque la leche de vaca es la de mayor consumo, las proteínas de la leche de cabra, de oveja y de camello son muy similares entre sí, por lo que también son proclives de desencadenar síntomas.

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Factores de riesgo

-Ser niño. La alergia a la leche es una de las más comunes en los niños. Muchos de ellos la superan en torno a los 3 años de edad, pero en otros permanece durante toda la vida.

-Padecer otras alergias, especialmente si son alimentarias.

-Padecer dermatitis atópica.

-Tener familiares cercanos con alergia a la leche u otros tipos. De hecho, la herencia genética juega un papel importante en la adquisición de estos padecimientos.

Complicaciones

El individuo afectado corre el riesgo de desarrollar alguna otra alergia alimentaria.

El principal problema con la alergia a la leche y a los demás productos lácteos es que el individuo afectado corre el riesgo de desarrollar alguna otra alergia alimentaria, ya sea a los cacahuates, los huevos, la soya y otros. Asimismo, es posible que el individuo desarrolle otros tipos de alergias que involucran las vías respiratorias; por ejemplo, rinitis alérgica.

La anafilaxis es una complicación menos frecuente, pero eso sí, más grave, porque es potencialmente mortal. Se manifiesta por síntomas en varias partes del cuerpo; el individuo puede experimentar inflamación de garganta, constricción de vías respiratorias, dificultad para respirar, confusión, pulso débil, pérdida de conciencia, y en casos no atendidos urgentemente, paro cardíaco y muerte.

Diagnóstico

Regularmente, una persona se lleva a la boca varios tipos de alimentos durante el día, por lo que identificar aquel o aquellos que provocan una reacción alérgica suele ser tarea complicada. Tras reconocer los síntomas y sus características, conviene acudir con el médico para que este realice un diagnóstico.

La alergia a la leche y los lácteos se confirma por medio de una o más de las siguientes pruebas:

-Prueba cutánea. En esta, la piel se pincha o raspa y se aplica sobre la zona una pequeña cantidad del alérgeno. Si al cabo de unos minutos aparece una pequeña protuberancia, el paciente resulta alérgico.

-Prueba de sangre. Una muestra de la sangre del individuo se analiza en el laboratorio. La intención es medir la cantidad de Inmunoglobulina E, para conocer la reacción del sistema inmunitario ante los alérgenos.

En adición, el doctor puede pedir que se elimine la leche de la dieta habitual durante unos días o semanas, y después se vuelva a añadir. Si los síntomas desaparecen durante el tiempo de eliminación pero surgen al tomar la leche de nuevo, la alergia es probable.

Tratamiento médico

Como no existe un medicamento para curar las alergias, el médico solo puede prescribir un tratamiento que ayuda a aliviar los síntomas. Los antihistamínicos funcionan para amainar los de las reacciones leves, pero no sirven para calmar una anafilaxis. En este caso, es preciso acudir al médico inmediatamente para que se administre inyecciones de epinefrina, o bien, si el individuo lleva consigo, inyectársela a sí mismo.

Los alérgicos a los alimentos corren mayor riesgo de presentar anafilaxis, por lo que siempre deben llevar consigo autoinyectores de epinefrina.

Remedios caseros

La mejor medida de prevención es evitar todos los alimentos con leche. Esto incluye aquellos que en su etiqueta indican contenido de lactoalbúmina, lactoglobulina, lactulosa, lactosa y caseinatos. La mantequilla artificial y los alimentos con “sabor a queso” también pueden tener proteínas de leche en su composición. ¡Es muy importante revisar las etiquetas de los alimentos envasados!

Algunas personas toleran la leche en ciertas presentaciones. Cada caso es particular, así que hablar con el médico acerca de lo que se puede comer es vital. Por otra parte, se puede optar por los variados sustitutos de leche que hay en el mercado, como las leches de almendras, arroz o soya. Si accidentalmente se consume un alérgeno, la urticaria se puede calmar con cremas hidratantes y un antihistamínico de venta libre.